WHERE ARE WE NOW

Quizá miré siempre a Bowie como de reojo. En los 70 era otro tipo de música la que llamaba mi atención, y los 80 me pillaron muy ocupada. Bowie estaba ahí, sin embargo, y llegabas a él por muchos caminos, Estaba ahí, su imagen repetida en fuertes colores-gominola cuando Warhol aterrizó en el Guggen. Estaba ahí, en el teatro de Lindsay Kemp cuando asistimos a “Flowers” en el Ayala. Hemos visto a Bowie uniformado en “Feliz Navidad Mr Lawrence o ataviado “de esa manera” en “El Laberinto”. Bowie formaba parte de la experiencia Pop, del Glam… Bowie era noticia y su música no pasaba desapercibida, desde la aparición de Ziggy Stardust, este hombre estaba diseñado para atraer la atención.
Cuando muchos de sus seguidores marcaron el turning point hacia su decadencia, es cuando de verdad me empezó a gustar David Bowie. Su espectáculo “La Araña de Cristal”, por ejemplo, fue muy criticado y sin embargo a mi me pareció deslumbrante, me gustó. Cambió su imagen, se arregló su mellada dentadura, se vistió de blanco impecable y se reinventó en otro estilo de glamour, se rodeó de un buen grupo y realizó sus incursiones jazzísticas, era la época del Duque Blanco. Muchos de sus seguidores se disponían a tirarle piedras, pero yo creo que todas las teclas que Bowie ha ido tocando las ha convertido en suyas, reconocibles, muy Bowie siempre.
A mí Bowie me empezó a gustar desde hace unos años hacia atrás en el tiempo, al revés, ahora es cuando me he puesto a escuchar sus antiguos discos, de cuando se arrastraba como un reptil entre las rocas, voy en busca de aquel Bowie que me perdí.
Parecía que la música no le interesaba demasiado últimamente. Diez años sin grabar ni componer. Y llegó un momento en la vida que va y dice “me apetece componer de nuevo” y se embarca en dos años de trabajo concienzudo con su productor de siempre, Tony Visconty, y preparó una obra medida, pensada, ¿madura?.
Después de 10 años David Bowie volvió con “The next day” , impecable, como siempre nos ofreció “Where are you now” en bandeja de plata fina. Hace tiempo que no escuchaba una composición de tan sutil belleza. Cuando la oí por primera vez, recuerdo que pensé, “sólo falta que suene un piano” y… sonaron los acordes de un piano. Increíble. El videoclip había que verlo, hecho sin complejos, inquietante.
Se fue Bowie pero se quedó. No me he sentido capaz aún de escuchar su disco “Blackstar” . Me bastó con el clip de “Lazarus” y su escalofriante puesta en escena. Quizá más adelante. Todavía tengo el eco de su disco anterior entre las neuronas. Incluso en situaciones difíciles tarareo: WHERE ARE WE NOW, WHERE ARE WE NOW?

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