ADIOS A CUATRO AÑOS DE BLOG EN “LA COCTELERA”

Toca despedirse y toca despedirse. Aquí no hay más que hablar. Cierran la coctelera, adiós. No me gustan las despedidas. Después de cuatro años de blog ahí quedan cientos de posts. Empecé con comentarios sobre mi entorno, poemas, perfiles, una disciplina semanal, escribir, sin más pretensiones. Luego la cosa derivaba, la naturaleza, los sonetos, yo qué sé, un poco lo que me apetecía. Poco a poco fui descubriendo que era la música fundamentalmente lo que guiaba esta chalupa. Ahora, tras cuatro años de navegación, este portazo me hace echar una ojeada y veo que de lo que más he escrito últimamente es de música. Y es que siempre ha habido un hilván de música en mi vida. Era chiquita y anidaban en mi memoria las letras de los tangos que cantaba  mi madre, y la radio estaba ahí con una presencia permanente, y luego ya no tan chiquita llegó la tele y “Escala en Hi-fi”, y con la rebeldía adolescente sonaban Beatles, Rolling… y luego ya fue una pasión, qué les voy a contar, los 70 desde sus comienzos y ahí fue Troya. Ahora, con esta distancia, es muy agradable mirar las cosas desde otros ángulos, y este blog, al fin y al cabo espacio de libertad, vuela solo. Soy aficionada a la fotografía, para mí  es como cazar imágenes, una caza incruenta, un intento vano de conservar instantes, y parece ser que también me gusta la pesca, la pesca  de ese momento, de esa canción en el pasado, ese tema que entonces viví como un latido y que ahora me fascina recrear y ver todo lo anecdótico, todos los ingredientes que se cocinaban en sus corcheas. Es un mundo que me interesa y que quiero seguir compartiendo lanzándolo al aire para que lo lea quien le de la gana, que eso es ya otra historia. Y  han cerrado La Coctelera. Mejor abro otro blog, aún no lo he pensado mucho, al fin y al cabo es como cambiar de barco, buscaré por ahí algún velero ligero y pediré consejo y ayuda. Quizá reedite algunos posts antiguos ya, quizá siga con algunos “latidos de vinilo que tengo preparados… lo que sí sé es que cuando hay un turning point  hay que tomar con tiento la ciaboga, darse un respiro y ver qué tipo de navío necesitas, qué corrientes te empujarán en el nuevo rumbo. Han cerrado  La Coctelera y me da un poco de penita, pero qué porras, seguro que después de un corto descanso buscaré un hueco, otro pequeño espacio de libertad.

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